Bañadores accesorios

Los accesorios del Bañador



Pero estos trajes no venían solos, los complementos eran fundamentales e infaltables para disfrutar de los baños de mar y conservador el pudor. Es así que aparece el Corsés para el baño, desde el siglo XIX y hasta principios de los años 20 no era imaginable que una mujer apareciera en público sin esta prenda, en el caso de los trajes de baño el uso de Corsés también es de carácter moral obligatorio. Esta prenda femenina que no era más que un armazón que se enlazaba en la espalda tenía la función de mantener el pecho y las caderas.

Si bien evolucionaron y cambiaron dependiendo la moda del momento, no existía actividad diaria donde no estuviera presente. Para la actividad del baño esta prenda sufrió algunas adaptaciones pero sin perder su naturaleza original, incluso se fabricaron Corsés en tul grueso para permitir mayor comodidad a la dama sin perder el estilo y los requerimientos que la moda marcaba.

El calzado también fue parte importante del atuendo, los bañistas tenia que transitar un tramo desde la orilla hasta el mar, para ello se recomendaban distintos tipos de calzados con la finalidad de proteger los pies y mantener la línea de la estética. Los zuecos eran un calzado recomendado, aunque su evolución no tardo en llegar, es así que aparecieron los calzados blandos,

tranzados de lana o de paño, con suelas que le conferían un aspecto de alpargata actual.

El gorro o bonete así como en tantas prendas que son infaltables en la vida cotidiana, se adapto como complemento indispensable para los trajes de la época. Los gorros tricotados eran moneda corriente, piezas en tejidos encauchutados o sedosos, también se solía llevar turbantes sobre la cabeza denominados “mandrás”.